Seul en Corea del Sur siempre me había parecido uno de esos lugares que estaban demasiado lejos. No solamente en kilómetros. También en mi imaginación. De pronto empezó a aparecer por todas partes: en las series y películas, en la música, en las tendencias, en la comida, en los videos de otros viajeros… y casi sin darnos cuenta, Corea comenzó a aparecer también cada vez más en los itinerarios de quienes soñaban con conocer Asia. Y entonces pensé:
¿Por qué no Seúl?
Si estás pensando en viajar a Corea del Sur, hay algunas cosas que vale la pena saber antes de comenzar a hacer la maleta.
Para los viajeros mexicanos, Corea del Sur permite la entrada sin visa para estancias de corta duración bajo las condiciones correspondientes.
Pero los requisitos de entrada pueden cambiar, así que antes de comprar el vuelo conviene comprobar las condiciones vigentes para tu nacionalidad.
Y aquí hay un detalle importante: durante 2026 existe una exención temporal de K-ETA para las nacionalidades incluidas en ese programa, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. En mi caso, cuando hice este viaje, sí viajé con mi K-ETA, la autorización electrónica de viaje de Corea. El trámite era completamente en línea y relativamente sencillo. La tarifa oficial de K-ETA es de 10,000 wones, aproximadamente entre 7 y 8 dólares estadounidenses, y la evaluación normalmente tarda hasta 72 horas.
Con el pasaporte listo, la autorización aprobada y esa mezcla de emoción y nervios que aparece antes de cualquier gran viaje…ahora sí había llegado el momento de descubrir cómo se llega hasta Seúl.

Y aquí empieza mi viaje
Llegar a Seúl desde México o Latinoamérica no tiene una única fórmula. Puedes encontrar rutas que pasan por Estados Unidos, otras que hacen escala en Europa o Medio Oriente y, dependiendo de tu nacionalidad, presupuesto y documentación, algunas opciones pueden resultar más convenientes que otras. En mi caso elegí una ruta que, vista en el mapa, ya parecía una pequeña aventura: Cancún → Estambul → Seúl.
El primer vuelo duró aproximadamente doce horas. doceeee horasss, y después de ese primer tramo tuve una escala de unas cinco horas en Estambul. Tiempo suficiente para bajar del avión, estirar mis piernitas, porque después de doce horas realmente las necesitaba y respirar un poco antes de volver a subir. Llegamos al aeropuerto de Estambul, el IST, y aquí tengo que hacer una pequeña pausa. Porque ese aeropuerto merece su propia historia. Es uno de esos lugares en los que puedes caminar y caminar y seguir encontrando cosas nuevas. Un punto fascinante entre continentes, y una escala en la que, si tienes suficiente tiempo y las condiciones de entrada lo permiten, incluso puedes plantearte salir a conocer un poco de la ciudad. Pero esa…esa es otra historia que algún día les contaré.
Después de cinco horas llegó el momento de volver a abordar. Destino: Seúl. El segundo vuelo duraría unas diez horas. Así que, haciendo cuentas, aquel viaje iba a sumar aproximadamente 22 horas de vuelo, sin contar la escala. Y sí… cuando lo dices así suena una locura pero créeme valió completamente la pena.
Día 1 — Y entonces comenzó la experiencia K-POP 🇰🇷
Llegamos al aeropuerto de Incheon cerca de las ocho de la mañana. Después de aproximadamente veintidós horas de viaje, entre vuelos y aquella escala en Estambul, finalmente estábamos en Corea del Sur y ahí comenzó lo que yo llamo:
La experiencia K-POP.
El aeropuerto te recibe con una enorme pantalla LED que acompaña el pasillo hacia el área de migración, mostrando imágenes y símbolos representativos de Corea del Sur. Después de tantas horas de viaje, todavía estaba intentando procesar que realmente estábamos ahí.
Corea del Sur ya no estaba en una pantalla.
Estaba frente a mí.
El proceso de migración, al menos en mi caso, fue bastante sencillo. Revisaron mi pasaporte, que ya estaba ligado electrónicamente a mi K-ETA, me preguntaron cuánto tiempo permanecería en Corea y poco más., después vino la entrega del equipaje, todo bastante normal.
Y entonces apareció la primera gran pregunta que cualquier viajero tiene cuando llega a una ciudad que no conoce:
¿Y ahora cómo demonios llegamos al hotel?

El primer reto: llegar al hotel
Al principio no sabíamos muy bien por dónde empezar. Habíamos llegado a Seúl después de un viaje larguísimo, estábamos cansados, con hambre, un poco aturdidos y, sobre todo, con esas inmensas ganas de salir a descubrir todo lo que habíamos imaginado durante tanto tiempo. ¿A dónde ir? ¿Cómo llegar? ¿Qué transporte tomar? Y aquí apareció uno de nuestros grandes aliados durante el viaje: Google Maps. Créeme, si vas a viajar a Corea del Sur, no te vayas sin una buena aplicación de mapas. Tenerla a la mano puede hacer una diferencia enorme cuando estás en una ciudad que no conoces. En nuestro caso, nos indicó que había un autobús que nos dejaba prácticamente frente al hotel. Ahora solo teníamos que encontrar dónde comprar los boletos y aquí llegó el primer pequeño reto.


La persona que atendía la taquilla no hablaba mucho inglés. Nosotros no hablábamos nada de coreano. Así que hicimos lo que muchas veces termina siendo el mejor idioma cuando estás viajando: enseñar en la pantalla a dónde quieres llegar. Le mostramos el nombre y la dirección del hotel, nos entregó los boletos y nos indicó hacia dónde teníamos que ir para tomar el autobús. Pero después de tantas horas de viaje todavía estábamos un poco desorientados. Así que preguntamos a personal del aeropuerto. Y aquí tengo que decir algo que me encantó desde el primer momento: una de las personas del aeropuerto no solamente nos indicó dónde estaba la parada, nos acompañó hasta el lugar para asegurarse de que llegáramos bien. Y así, con boletos en la mano, maletas, hambre y una emoción que ya no cabía en nosotros… subimos al autobús.
Y entonces comenzó nuestro primer recorrido por Seúl.
El trayecto duró aproximadamente una hora, quizá un poco más porque en algún momento nos encontramos con tráfico. Pero sinceramente… se nos hizo cortísimo, ibamos mirando por la ventana intentando absorberlo todo, las calles, los edificios, los letreros, la gente, los primeros paisajes urbanos que hasta ese momento solamente habíamos visto en fotografías y videos. Ya no estábamos viendo Seúl desde una pantalla… estábamos entrando en ella.
Un pequeño detalle que te puede facilitar la llegada
Hay algo que recuerdo de nuestra llegada y que vale la pena mencionar, en el aeropuerto de Incheon tienes opciones para cambiar dinero, así que puedes resolver parte de tus necesidades de efectivo desde que llegas.

Eso sí, las tasas de cambio y posibles comisiones pueden variar, así que mi recomendación es comparar antes de cambiar una cantidad importante y esto es precisamente el tipo de detalle que quiero incluir en esta guia, no solamente decirte «lleva dinero coreano», sino contarte qué me hubiera gustado saber cuando aterricé.
