El miedo a viajar se quita o se supera?

El miedo a viajar no se quita. Se supera, y con el tiempo, termina convirtiéndose en emoción.

Durante mucho tiempo pensé que algún día llegaría el momento en el que dejaría de sentir miedo antes de un viaje. Creía que los viajeros frecuentes abordaban un avión sin nervios, que llegaban a un país desconocido con total seguridad y que nunca dudaban de si estaban haciendo lo correcto. Con el tiempo descubrí que no era así. El miedo no desaparece. Lo que cambia es la decisión de no dejar que ese miedo sea quien tome las decisiones por nosotros. Todavía recuerdo mi primer vuelo. No sabía exactamente qué esperar. Dudaba de casi todo: del aeropuerto, del proceso para documentar, de encontrar la puerta correcta, de entender los anuncios, incluso de si realmente era capaz de hacerlo. Y entonces ocurrió algo curioso. Después del despegue, el miedo seguía ahí… pero ya no tenía el mismo tamaño. Había dejado de ser un muro para convertirse simplemente en un compañero de viaje. Porque el miedo a viajar no se vence leyendo cien blogs, viendo cientos de videos o guardando miles de fotografías en Instagram. Se supera el día en que compras el boleto. El día en que haces la maleta. El día en que atraviesas la puerta de embarque. Y, sobre todo, el día en que aterrizas y entiendes que el mundo era mucho menos intimidante de lo que imaginabas. Hoy puedo decir que he visitado varios países. Pero ninguno de esos viajes empezó cuando el avión despegó. Todos comenzaron exactamente en el mismo lugar. En ese instante en el que decidí no esperar a que el miedo desapareciera.

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